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¿Cómo fomentamos la autonomía personal en los más pequeños?

By 2 junio 2022julio 25th, 2022No Comments

Un niño autónomo es aquel que es capaz de realizar por sí mismo aquellas tareas y actividades propias de su edad, por ello el desarrollo de la autonomía personal de nuestros alumnos es un objetivo prioritario en nuestro colegio, sobre todo en la etapa de Infantil (de 0 a 5 años).

autonomía personalCuando existen hábitos diarios y rutinas los pequeños:

  • Se sientes más seguros ya que saben lo que tienen que hacer.
  • Son más maduros e independientes.
  • Se adaptan mejor a las situaciones ya que tienen más recursos para poder hacerlo.
  • Son capaces de conocerse y autovalorarse (autoestima)

Sin embargo, cuando los hábitos escasean:

  • Se muestran más inseguros.
  • Son más inmaduros y necesitan de la constante supervisión de los mayores para hacer las cosas.
  • Son más dependientes y requieren de ayuda continua.
  • Tienen más dificultades para adaptarse a cualquier situación.
  • Tienden a tener baja tolerancia a la frustración.
  • Cuestionan más los límites, se muestran desafiantes.
  • Presentan una autoestima más baja.

Los niños con pocos hábitos de autonomía, generalmente presentan problemas de aprendizaje y de relación con los demás. De ahí la importancia de que se desarrolle su independencia: normalmente cuando progresan en este aspecto, también lo hacen en su aprendizaje y relación con los demás.

¿Cómo se enseñan los hábitos?
  • Ofrecemos alternativas para la toma de decisiones y la aceptación de las consecuencias de sus actos.
  • Presentarles nuevos retos, más dificultad progresivamente y valorar el esfuerzo de enfrentarse a ellos.
  • Podemos ayudarle pero no impedirle que lo hagan por ellos mismos.
  • Respetar sus gustos y elecciones.
  • Es importante que el niño realice tareas que le sean motivadoras y agradables.
  • No desanimarle y evitar caer en la tentación de protegerle de posibles fracasos.
  • Ayudarle a adquirir hábitos a través de juego.
  • Explicar paso a paso y de manera muy clara la tarea que queremos que aprenda. Primero lo podemos hacer nosotros ya que la imitación en el aprendizaje de hábitos es muy importante. El adulto como modelo y buen ejemplo.
  • Asegurarnos de que ha entendido la instrucción para ello le pedimos que nos la repita.
  • Valorar sus logros y esfuerzos.
  • Utilizar momentos en familia para enseñarle: recogemos la ropa juntos, preparamos la comida, retiramos los platos…
  • Ser regulares y firmes en la repetición de hábitos. Se necesita práctica y ser constantes.
¿Qué hábitos podemos enseñarles?

Como norma general todo aquello que los niños puedan hacer solos, siempre que no entrañe peligro. Pero para que sirva de guía podemos agrupar los hábitos en dos áreas: personales y sociales.

Hábitos personales

Alimentación: comportamiento en la mesa. Lavarse las manos antes y después de comer. Aprender a comer sentados, en familia y sin distracciones, con los cubiertos adecuados, la boca cerrada y sin hacer ruido. Es importante que aprendan a comer de todo, a usar la servilleta y a poner y quitar la mesa.

Higiene: aseo y limpieza personal. Pipi y caca solitos sabiendo cortar el papel, limpiarse solos y tirar de la cadena del WC. Lavarse la cara, las manos y los dientes. A la hora del baño enjabonarse, lavarse la cabeza con ayuda y al terminar, llevar la ropa sucia a su sitio.

Vestirse: ponerse y quitarse la ropa. Es muy importante para ellos aprender a calzarse y descalzarse, abrochar y desabrochar botones fáciles y cremalleras de chaquetas y abrigos.

Sueño: dormirse y despertarse solos es probablemente uno de los objetivos más complicados pero puede conseguirse si repetimos ciertas acciones de manera repetida cada día: tomar un baño, ponerse el pijama, cenar, lavarse los dientes, tomar un vaso de leche y hacer pis.

Mantener un horario de sueño regular tanto para las siestas como para la noche, llevar algún elemento externo a dormir (muñeco, mantita) que le dé seguridad, leer un cuento o cantar una canción puede generar efecto calmante. También es aconsejable dedicar algo de tiempo para hablar con ellos antes de dormir.

En el momento de acostarse deben evitarse todas las distracciones ya que el ruido o la luz dificultan el sueño. La cama debe ser acogedora, las mantas no ser muy pesadas y las sábanas no estar demasiado ajustadas.

Los niños tienen que aprender a dormir solos en su habitación, es importante ponerlos despiertos en la cama y despedirnos de ellos en un tono tranquilo “un besito… buenas noches, felices sueños” y salimos del cuarto. También tienen que ser capaces de despertarse solitos.

Hábitos sociales

Recoger las cosas y mantener el orden: aprender a guardar los juguetes en su sitio, los cuentos o la ropa.

Para ello el lugar donde va cada cosa tiene que estar bien definido y a su alcance, podemos poner carteles y si todavía no se ha adentrado en la lectoescritura, al lado de los nombres podemos poner dibujos, así interiorizará lo que significan las letras.

Puede resultar útil crear una tabla donde el niño tenga apuntadas sus tareas.

Relaciones sociales. Aprender nomas de cortesía (saludar o despedirnos), escuchar a la gente que habla respetando su turno, pedir las cosas por favor y dar las gracias. Hablar sin gritar y pedir permiso para realizar las cosas.

Responsabilidades domésticas: es importante que desde pequeños colaboren en las tareas de la casa. No podemos exigirles que esté perfecto pero si pueden comenzar a ser conscientes e ir aprendiendo poco a poco.

  • Colaborar en la preparación de la lista de la compra: decidir lo que se necesita y lo que no.
  • Aprender a hacer la cama, aunque solo sea estirando las sábanas.
  • Ayudar a preparar la comida colaborando con tareas sencillas.
  • Tirar las cosas a la basura
  • Ayudar a limpiar los muebles
  • Recoger la casa
  • Colaborar a doblar la ropa
  • Regar las plantas
  • Poner comida a los animales
  • Fregar los platos (bajo supervisión)

Responsabilidades escolares: crear el hábito de sentar a los niños todos los días (unos 10 minutos) para hacer tareas escolares, pero que sean divertidas y motivadoras para ellos.

Las vacaciones de verano es un buen momento para que comencemos a dedicar de manera rutinaria unos minutos al día a las tareas escolares, para ello debemos dedicar un espacio cómodo con todos los utensilios que necesiten.

Laura Mulet, Gabinete Psicopedagógico

 

 

 

 

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